La luna brilla sobre las nubes de tormenta. A lo lejos se escucha una portezuela mal cerrada dando golpes con el viento y el click click de las gotas de lluvia golpeando velozmente las lápidas. Grandes barrizales, cubiertos de pétalos marchitos. Los ángeles, de mármol, aplastados por la lluvia exponen su cara más desgarradora. Vuelan hojas, formando remolinos, el silbar del viento es el único emisor, las campanas de la vieja iglesia se le suman ahora y la portezuela bate por última vez.
Silencio. Calma.